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Capítulo 8: Alimentarse… ¿o nutrirse?

LOS PROBIÓTICOS.

Son organismos vivos producidos por la fermentación natural de algunos alimentos. Al consumir estos alimentos fermentados, una parte de los probióticos se añade a nuestra flora intestinal y ayudan a mantenerla. La principal fuente de probióticos en nuestra cultura son los yogures, en los que encontramos fermentos activos como lactobacilos o bifidobacterias, pero hay hay otros alimentos fermentados que conviene conocer. Son estos:

YOGUR: Leche fermentada con lactobacilos o bifidobacterias. Originario de Bulgaria.

KÉFIR: Leche fermentada con varios probióticos. Originario de la zona del cáucaso.

KÉFIR DE AGUA: Se la añade azúcar al agua y los fermentos. Estos “se comen” el azúcar y se desarrollan. Buena opción para intolerantes a la lactosa o a la lactoalbúmina.

CHUCRUT: Col fermentada, sola o con otras verduras, frutas o especias. Originaria de Alemania y centroeuropa.

KIMCHI: Col china fermentada con especias. Originaria de Korea.

KOMBUTCHA: Té fermentado. Originario de China.

KEMPEH, MISO, NATTO: Soja fermentada. Originarios de Japón.

OTROS PROBIÓTICOS: Pepinillos en vinagre, aceitunas aliñadas, quesos no pasteurizados.

ALGUNOS NOMBRES RAROS.

En el listado anterior vemos nombres conocidos, como el del yogur y los de “otros probióticos” y nombres que nos resultan más extraños o poco conocidos. Pero debemos pensar que el yogur hace cincuenta años era un perfecto desconocido para la mayoría de la población y, sin embargo, hoy forma parte una parte muy importante en nuestra alimentación, siendo una de las principales fuente de probióticos y de calcio.

Firmado: Julio B. Romero Redondo (El médico de Castilblanco).

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