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Capítulo 3: Las grasas

LAS GRASAS SATURADAS

Suelen ser sólidas a temperatura ambiente y se encuentran sobre todo en los productos animales, como nata, manteca, tocino, yema de huevo y en el aceite de coco y de palma. Por lo que las vamos a encontrar en carnes grasas, quesos, charcutería, dulces, helados, etc.

Son necesarias en poca cantidad porque su exceso puede provocar subidas importantes de los niveles de colesterol y favorecer la formación de trombos.

Pero pensad que más del 40 % de la leche materna son grasas saturadas y que entre ellas se encuentra el ácido palmítico, componente principal del tan atacado aceite de palma. No serán tan malas, cuando el cuerpo de la madre las produce como alimento necesario para el lactante.

No habría que eliminarlas, como mucha gente piensa, sino aprender a controlar su cantidad diaria y a exigir que se encuentren solo en los alimentos en los que de verdad deberían estar y que no sustituyan siempre a otras grasas más caras, pero necesarias en mayor proporción y más beneficiosas para nuestro organismo.

Por cierto, en cada 100 gramos de aceite de oliva hay unos 13 gramos de ácido palmítico, el del aceite de palma; esto no nos lo dicen y nadie le da importancia porque en realidad no la tiene, ya que se compensa con casi 70 gramos de ácido oléico, que es monoinsaturado y considerado cardiosaludable.

Firmado: Julio B. Romero Redondo (El médico de Castilblanco)

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