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Consejos para las comidas de Navidad

En realidad, estos consejos son válidos para todas las comidas; pero sobre todo, lo son para las reuniones familiares o con amigos y para los eventos, ya sean bodas, bautizos, comuniones o romerías.

En esas ocasiones nos vemos rodeados de gran cantidad de platos muy variados y casi siempre, muy apetitosos; representan un gran problema para quien quiere seguir perdiendo peso o, por lo menos, engordar lo menos posible.

Es muy complicado saber qué es lo que podemos comer con más libertad y qué es lo que debemos evitar; sobre todo ahora que se mezclan tantos alimentos dulces y salados, haciendo cada vez mas complicado salir indemnes de ese evento.

Aunque no se debe generalizar y puede parecer un poco simplista, decidí hace años hacerle a mis pacientes una clasificación de esos alimentos usando los colores de los semáforos; usando el rojo para lo que deben evitar, el naranja para lo que pueden comer controlando las cantidades y el verde para lo que pueden comer con libertad.

Les da muy buen resultado a la hora de decidir qué comer y qué evitar. Muchos de ellos me lo agradecen cuando ven que consiguen “sobrevivir” a estas comidas, engordando mucho menos que antes.

Aquí os pongo unos párrafos del capítulo 22 del libro que estoy escribiendo sobre consejos y dietas para perder peso. En ellos detallo esta clasificación usando los colores del semáforo como indicadores de lo que podemos comer, con más o menos libertad, y de lo que debemos evitar. Son éstos:

 

SEMÁFORO ROJO:

  • Todos los alimentos que contengan muchos hidratos de carbono, como el pan en todas sus formas, la patata, las harinas, las mermeladas y los azúcares. Esto incluye a los dulces, los fritos, los arroces, la ensaladilla rusa, los canapés, los montaditos, los volovanes, las canastitas, etc.
  • Si podemos intervenir en la preparación de esas comidas, podemos sustituir algunas de estas “bases”, hechas con harina, por verduras y usar hojas de endibia, cogollitos de lechuga, rodajas de pepino, de tomate, etc., para poner sobre ellas otros alimentos que sí podemos comer con más libertad.
  • En cuanto a las bebidas, debemos evitar la cerveza normal, los refrescos azucarados, los zumos de fruta natural o no natural y las bebidas alcohólicas de alta graduación como ron, ginebra, vodka, whisky, etc.; sobre todo, si a estas últimas les añadimos un refresco azucarado, que les haría aumentar aún más las calorías. Como mal menor, podemos añadirles un refresco cero para no sumar más calorías; pero siguen estando las calorías del alcohol, que dentro de nuestro cuerpo se transforma en azúcar.

 

SEMÁFORO NARANJA:

  • Aquí incluimos a los alimentos en cuya composición hay una proporción alta de grasas, como quesos curados o grasos, patés y chacinas o carnes grasas. Si controlamos la cantidad y no las acompañamos de pan u otros hidratos de carbono, podemos comerlas sin que representen un gran problema.
  • Entre las bebidas, podemos incluir aquí a los vinos, pero escogiendo con preferencia a los que tengan menor graduación de alcohol, que suelen ser los tintos. Es recomendable pedir agua para quitarnos la sed y paladear y saborear una copa de vino, pero controlando la cantidad que bebemos de vino y tomando más veces agua.
  • Para alternar, es preferible escoger bebidas alcohólicas que tengan menos grados de alcohol. Hay muchos licores que tienen unos veinte grados de alcohol y, por lo tanto, nos hacen engordar mucho menos que los que tienen más de treinta grados de alcohol, incluidos en el semáforo rojo. Como ejemplo de los que tienen menos grados de alcohol están Martinis, Fray Angelico, licor de guindas, etc.
  • Ante la duda, debemos ver en la etiqueta el porcentaje de alcohol, sabremos aproximadamente los grados de alcohol que tienen cada uno de ellos y debemos escoger, siempre que podamos, los que tienen menos alcohol.

 

SEMÁFORO VERDE:

  • Aquí podemos incluir a todas las verduras, aunque sean en ensaladas, salteados o revueltos con huevo. Sólo debemos evitarlas cuando contengan patata, pasta, arroz, legumbres, picatostes o fritos; y si las comemos, evitar comer estos productos.
  • También podemos comer con más libertad los alimentos que contienen bastantes proteínas como carnes, pescados, mariscos, moluscos, cefalópodos, huevos, queso fresco y chacinas o embutidos con poca grasa. Según la cantidad de grasa de algunos alimentos, se pueden incluir en este grupo o en el naranja. Pero podemos comerlos si no abusamos de las cantidades y no los acompañamos de pan, picos, etc.; porque ya vimos que nuestro principal enemigo no son las grasas, son los hidratos de carbono y dentro de ellos, los azúcares.
  • En cuanto a las bebidas, nunca debemos olvidarnos del agua, que debería ser siempre nuestra principal aliada. Pero además podemos tomar cervezas cero-cero, gaseosas cero, refrescos cero e incluso algún vino de baja graduación alcohólica, en poca cantidad, como el Lambrusco.
  • Hay que puntualizar que hay algunos refrescos que muchas personas creen que no tienen azúcar por su sabor algo “amargo” y sin embargo, tienen bastante cantidad, como la tónica, que estaría incluida en el semáforo rojo.
  • También pueden valer las infusiones calientes o frías con hielo. Incluso las comerciales, comprobando siempre que sean sin azúcar.

 

Vuelvo a insistir en que parece demasiado simplista esta clasificación, pero da muy buenos resultados a quien quiere seguir perdiendo peso y tiene varios eventos en los que se suele abusar de las comidas. La diferencia al pesarnos al día siguiente, puede variar mucho según hayamos comido más de los platos incluidos en el semáforo rojo o de los incluidos en el semáforo verde.

Firmado: Julio B. Romero Redondo «El médico de Castilblanco».

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