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Embarazo y alimentación

El embarazo suele representar un punto de inflexión en la alimentación de la mujer, pues muchas mujeres que no solían preocuparse por su forma de comer, al enterarse de que están embarazadas, deciden introducir en su día a día alimentos más saludables y reducir o eliminar los considerados perjudiciales o poco recomendables.

A esto hay que añadir las recomendaciones que le dará su ginecólogo sobre los alimentos que debe eliminar para evitar posibles infecciones o enfermedades que pongan en peligro su salud y por lo tanto su embarazo.

En líneas generales, la embarazada debe tener una alimentación muy equilibrada a base de carnes, pescados, legumbres, cereales, frutas y verduras. Teniendo siempre la precaución de lavar bien las frutas y verduras y cocinar muy bien todos los alimentos, evitando los crudos en lo posible.

Es muy importante hidratarse muy bien durante el embarazo, tomando unos dos litros de agua al día o unos ocho vasos de agua repartidos a lo largo del día. Ayuda a mantener la piel hidratada y evita el estreñimiento.

Aumentar el consumo de fibra, sobre todo tomando frutas y verduras; si fuera necesario, puede tomarse la fibra en forma de preparados farmaceúticos (Plantago ovata).

Durante el embarazo suelen ser necesarios suplementos de vitaminas y minerales, como ádido fólico, hierro y calcio, necesarios para la formación de los tejidos y órganos del feto. Estos suplementos es difícil conseguirlos sólo con la alimentación y suelen añadirse en forma de complejos vitamínicos.

A evitar:

  • Carnes y pescados crudos o en salazón (pueden transmitir toxoplasmosis o listeriosis).
  • Embutidos y chacinas (pueden transmitir toxoplasmosis).
  • Quesos a base de leche cruda, no pasteurizada (pueden transmitir listeriosis, etc.).
  • Pescados con alto contenido en mercurio (atún, tiburón, mero, pez espada, etc).
  • Huevos crudos o poco cocidos (pueden contener salmonelas).
  • Verduras que estén mal lavadas (pueden transmitir parásitos o gérmenes).
  • Bollería industrial, pasteles, cereales azucarados.
  • Agua no potable o de origen dudoso.
  • Bebidas excitantes como el café o bebidas energéticas con cafeína.
  • Bebidas azucaradas.
  • Alcohol.
  • Tabaco.

Firmado: Julio B. Romero Redondo (El médico de Castilblanco)

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